Los animales una vez llegan al matadero son identificados por los técnicos de la Marca y, una vez comprobado que cumplen con todos los requisitos exigidos, sus canales son identificadas mediante etiquetas en las que viene la información del animal del que procede la carne. Por cada canal se aportan etiquetas con los nombres de las piezas que resultan del despiece y otras 4 etiquetas correspondientes a cada uno de los 4 cuartos. El etiquetado está basado en los Reglamentos (CE) 1760/00 y 1825/00.
Toda la carne certificada por la Marca se expende en puntos de venta expresamente autorizados y que están inscritos en los registros de la Marca. En el punto de venta se colocan las etiquetas identificativas de la Marca en las piezas de la canal ó en las bandejas de fileteado y se expone al público el “certificado de producto” donde vienen reflejados todos los datos del animal del que procede la carne.

Con la propia etiqueta, la trazabilidad ya está garantizada pues se aportan los siguientes datos: nº de referencia, nº de identificación oficial del animal, fecha de sacrificio, origen, explotación de nacimiento (código y localidad), nº del matadero y situación del mismo y tipo de producto.
Además existe un control documental basado en libros de registro donde figuran los datos del producto desde su inicio (nacimiento del animal en explotación) hasta su fin (pieza cárnica en punto de venta). Así existen libros de registro en cada una de las fases: explotación, matadero (libro de matanza y libro de expedición) y punto de venta.