VÍNCULO CON EL MEDIO

Histórico
La tradición ganadera del Oeste zamorano se remonta a tiempo inmemorial, quedando constancia de la importancia del subsector vacuno de carne en esta zona a través del catastro del Marqués de la Ensenada, donde se describe detalladamente un censo de la ganadería presente en cada una de las poblaciones.
El censo ganadero de esta zona estaba integrado por animales indígenas descendientes del tronco bovino denominado Morenas del Noroeste, que puebla el Norte y Noroeste peninsular, del cual su representante más occidental es la raza Alistana-sanabresa.


Esta población vacuna denominada por los pobladores, a partir de la aparición de nuevas razas procedentes de otras zonas u otros países, como “raza del país”, ha estado al igual que sus criadores hasta épocas relativamente recientes aislada de todo progreso, siendo su producción la base de una economía familiar de subsistencia.
A mediados del siglo XIX la explotación del ganado Alistano-Sanabrés se hacía en sistema semiextensivo, debido a su utilización como fuerza de trabajo, hecho que ha perdurado durante siglos y aún hoy, en la actualidad, se practica en ciertos núcleos. Esta supremacía como animal de tiro fue durante largo tiempo su tarjeta de presentación para extenderse a comarcas y regiones limítrofes, donde era una tradición el arrastre de pesos; actualmente todavía existe cierta demanda de esta raza para tal fin en zonas como el País Vasco.


Aparte de prestar sus servicios como animal de trabajo, producía animales de abasto y, eventualmente, se ordeñaba para satisfacer la demanda familiar. En su orientación como productor de carne, los animales de abasto llegaban al mercado bajo distintos tipos juveniles, predominando el ternero lechal de 3-4 meses de edad, del que se obtenía la conocida y afamada “Ternera blanca de Castilla”.
A raíz de la ley aparecida en la década de los 70 que obligaba a que los animales con destino a sacrificio habían de pesar más de 90 kg. de canal, cosa que en la mayoría de las ocasiones no sucedía con esta raza tan poco evolucionada, se produjo la inmediata necesidad de incrementar su productividad recurriendo al cruzamiento con otras razas, proceso que fue presidido por la raza Parda Alpina.
Gracias a los pobladores, tremendamente unidos a la raza durante siglos, y a la perfecta adaptación al medio de la misma, se ha conservado un núcleo importante en pureza que hace posible que se pueda hablar hoy no sólo de su conservación sino de su futura recuperación. Las técnicas de manejo de esta raza y la propia raza son, hoy día, la base de los productos de la Marca de Garantía “Ternera de Aliste”.


Natural
El mapa de producción engloba la zona Oeste de Zamora, integrada por las comarcas agrícolas de Aliste, Sayago y Sanabria. Esta zona tiene su base geomorfológica en el Zócalo Paleozoico con suelos sobre granitos , rocas metamórficas y pizarras, lo que marca un pH medio de 5,5. Ello unido a la poca profundidad de los suelos y a la relativa abundancia de precipitaciones hace que la superficie tenga un uso como zona de pastos.
Casi el 80 % de la zona de producción es una plenillanura, con una altitud media de 850 metros, en la que las características térmicas vienen marcadas por la crudeza y larga duración de los inviernos y los veranos cortos y suaves.
La riqueza vegetal de la zona está determinada por diversos aspectos como la litología, los suelos, la hidrología y el clima. Así, las especies dominantes son el rebollo, distintos tipos de coníferas y caducifolias como robles, olmos y castaños, rodeados de pastizales.